EL ENVEJECIMIENTO Y LA DISPERSIÓN DE LA POBLACIÓN

AUNQUE FUE en la década de los cincuenta CUANDO SE INICIÓ el gran éxodo rural hacia las GRANDES ciudades del país, propiciado por el boom económico, por la industria y el turismo. este movimiento ha CONTINUADO A LO LARGO DE LOS AÑOS HASTA EL DÍA DE HOY,  PROVOCANDO el abandono definitivo de muchas aldeas.  Y AUNQUE HOY DÍA vemos tambalearse el modelo de desarrollo en las grandes ciudades debido a la crisis, SIEMPRE HAY MAS OPORTUNIDADES Y SERVICIOS EN UNA GRAN CIUDAD QUE EN UN PUEBLO PEQUEÑO.

Por eso cada vez son más los habitantes que abandonan sus pueblos para ir en busca de mejores oportunidades de vida en las zonas urbanas, incluso en la constancia de que se van a topar con la amarga realidad que nos azota hoy día por la crisis económica, el paro y la falta de perspectivas, que frena las aspiraciones de integrarse en la sociedad de forma digna tanto laboral como socialmente.

La despoblación y el abandono de las zonas rurales (aldeas y pueblos) es un problema que cada vez se hace más patente, a pesar de los esfuerzos de instituciones y ayuntamientos locales por mantener la población en aquellos lugares que van camino del desahucio humano, en algunas ocasiones conseguido, en otras continúa el imparable despoblamiento.

Algunos pueblos han optado por dar facilidades para la compra de viviendas, otros incluso optan por ceder casas y trabajo para incentivar la repoblación, y otros se han resignado a que en un futuro puedan quedar semiabandonados.

Y sin embargo la sangría demografía sigue afectando severamente a Castilla León, a pesar de que el modelo de financiación autonómica ha favorecido en la última década a esta región, sin embargo  el envejecimiento de la población, la falta de nacimientos y la dispersión en busca de nuevas oportunidades laborales y de estudio han hecho que poco a poco y de forma inexorable  miles de pueblos  se vayan despoblando  en un conteo imparable de declive demográfico, que condena en muchos casos al olvido y abandono de miles de pueblos castellano-leoneses.

En España se han contabilizado en 3000 los municipios en donde no hay población y el éxodo de habitantes de las zonas rurales hacia las ciudades no se detiene, con más motivo si consideramos que mas de 2 millones de personas, caerán en el umbral de la pobreza uniéndose a ese ejercito de pobres que ya supera los 12 millones en España y que un porcentaje corresponde a las comunidades rurales.

Si el envejecimiento de la población en España es un asunto altamente preocupante, (la culpa es enteramente de las políticas exentas de ayudas que han desincentivado a las familias a tener mas hijos), se vuelve  dramático en las zonas rurales, al depender la subsistencia de los productos de un campo que ha sido abandonado por los sucesivos gobiernos que en aras de la jodida troika europea, ha retirado subvenciones y ayudas a toda clase productos agrícolas y ganaderos, excepto a las grandes explotaciones.

La gente que vive del campo está sufriendo las consecuencias de la crisis y el precio de los productos de la tierra a veces es tan bajo, que no llega a cubrir costes y que carecen de los apoyos y programas de los que gozan los grandes productores, por lo que para la mayoría de los jóvenes la emigración es obligada

Mi pueblo tiene escuelas (por poco tiempo ya), centro médico, farmacia, parque infantil, polideportivo, centro social, ayuntamiento, agua corriente, alumbrado público, 2 bares, comercio y zonas de recreo. ¿Pero cuántos de estos servicios se mantendrán cuando la población descienda a número en el que el gasto no soporte estas prestaciones?

Hoy la vida en los pueblos esta soportada por una economía de subsistencia, en algunos casos precaria, con un 65% por personas que cobran la jubilación y subsidios y un 35% de economía rural soportada por una campesinado en trance de desaparición. A medida que la población envejecida vaya desapareciendo, las posibilidades de desarrollo para emprender cualquier negocio, (ganaderías, turismo rural, industria, etc..), disminuyen y contribuyen al ocaso de los municipios, al escasear también las subvenciones estatales o regionales para repoblar

Solo en Castilla-León hay más de 500 aldeas abandonadas, incluso ya hay a la venta pueblos enteros, por menos de lo que vale un piso, pero en ocasiones los mismos vecinos , ponen obstáculos o elevan los precios de forma desorbitada, para que nadie de fuera termine haciéndose con el patrimonio del pueblo, hecho que para nada ayuda al incremento de la población, al contrario acelera la despoblación, contribuye a empeorar la calidad de vida, en detrimento de los servicios sociales, que se ubican en poblaciones mayores, pero los españoles somos así, y nada podemos hacer.

 Hace poco, cuando quise comprar una casa en el pueblo, y protestaba por los precios abusivos (más propios de la milla de oro), alguien me comento, que es que yo quería que me lo regalasen y eso es un argumento gratuito e incoherente, claro que deseo adquirir una propiedad, pero por un precio justo y no ser el panoli al que le sacan los cuartos de forma poco considerada. Y claro así no se contribuye a mantener una población estable.

Debemos dejar claro que el mayor motivo por el que los pueblos sufren despoblación y terminan abandonados y no es otro que porque hay pocas oportunidades de trabajo, de estudio, de inserción laboral y sobre todo de disponibilidad de servicios médicos y sociales, en el lugar en el que viven y resulta mucho más práctico y cómodo en todos los aspectos mencionados emigrar a la ciudad o incluso a un pueblo más cercano con mejores comunicaciones y servicios y por otro lado la actitud reacia y negativa a vender propiedades que están ya en trance de ruina o solares y huertos medio abandonados.

Pero cuál es la solución? Las soluciones escasean en los actuales tiempos, pues inmersos en una crisis económica y social galopantes, las alternativas para frenar  la pérdida de población son más bien escasas, lo que supone el continuo despoblamiento rural y el abandono de muchas zonas rurales de incomparable belleza, pues el éxodo de habitantes hacia lugares más poblados y con mayores posibilidades de futuro es imparable, agravados en la actualidad, por la reordenación territorial, y la falta de medidas de equilibrio poblacional, lo que conllevará a una pésima distribución territorial de la riqueza, la falta de igualdad de oportunidades y la escasa financiación de servicios básicos y sociales de que disponen los ciudadanos en estas zonas rurales.

Mi pueblo no ha llegado al extremo de preocupación por el bajo índice de nacimientos, el envejecimiento de la población y la emigración de muchos de sus ciudadanos hacia otras zonas con mas oportunidades, aunque si marca un nítido descenso a lo largo de los últimos años, sin embargo gracias a las gestiones del ayuntamiento, se han logrado subvenciones de la Diputación que han contribuido a mejorar la calidad de vida en el pueblo: se ha mejorado la canalización de las aguas corrientes, el alumbrado y las zonas de ocio y esparcimiento, con un nuevo parque infantil, una zona recreativa, un frontón, una nueva pasarela, un club social y en proyecto un tanatorio, pero  a pesar de las buenas gestiones, el despoblamiento continúa inexorablemente y si no nacen más niños, pronto desaparecerá la escuela, el centro médico reducirá su horario de atención y los bares terminarán abriendo solo los fines de semana, si es que no echan el cierre para evitar el pago de impuestos.

Lo que está claro es que si no se desarrollan iniciativas para atender a las zonas rurales más castigadas, difícilmente podremos evitar el despoblamiento, porque los políticos tienen que reconocer que la crisis demográfica y la evolución de la población, no solo es un problema de las comunidades autónomas, sino un problema de Estado, que necesita aunar esfuerzos para reordenar el cambio demográfico, y favorecer políticas que generen dinamismo en los colectivos más castigados en las zonas rurales, como son los jóvenes, las familias e inmigrantes.

Pero aquellos pueblos que no disponen de infraestructuras para encontrar trabajo, ni programas específicos para incentivar a los emprendedores, sin la intervención de ayuntamientos para facilitar el acceso a la vivienda y alquiler de fincas por precios simbólicos, están condenados al abandono y al olvido. Y la triste realidad es que los jóvenes se han marchado y nuestros abuelos inexorablemente se van muriendo.

Puedes visitar estos links que amplían el debate sobre la despoblación rural en España

ocasopueblos.htm

población.htm

demografía.htm

abandono.htm

relato.htm

 

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