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Tradición,
paisaje y mitos: una caminata por nuestra Sierra
Como cada
año, no podía faltar la clásica ruta de senderismo por
la Sierra. Siempre es un verdadero placer disfrutar de
este paseo, sus temperaturas suaves, las magníficas
vistas panorámicas y la pureza de su aire. Sin embargo,
el recorrido invita también a la reflexión sobre el
relato histórico que rodea a nuestro entorno. Desde hace
tiempo se sostiene la hipótesis de que hace dos mil años
existió aquí un castro celta. Hoy en día, la realidad
del terreno (dominado por el matorral, la hierba seca y
la piedra) no ofrece vestigios visibles a simple vista.
Más allá del paisaje, diversas investigaciones actuales
cuestionan tanto la existencia de dicho asentamiento
como la procedencia del famoso tesoro hallado en la
zona, sugiriendo teorías alternativas sobre su origen y
enterramiento en época romana. La historia la escriben
los autores, pero el visitante busca certezas. Tras
acompañar recientemente a mis consuegros desde Madrid
para mostrarles el lugar, su sincera reacción me hizo
reafirmarme en una idea: la verdadera riqueza de un
pueblo no necesita de adornos inciertos. Presentar
hipótesis como hechos probados solo genera confusión en
quienes nos visitan con ilusión. Pedir honestidad
intelectual y autenticidad histórica no es ir en contra
de nuestras raíces, sino todo lo contrario; es cuidar
nuestro patrimonio con el respeto que merece. Si en el
futuro la arqueología halla pruebas definitivas e
irrefutables sobre el castro, seré el primero en
celebrarlo con orgullo por mi tierra. Mientras tanto,
abogo por ofrecer al visitante la verdad de lo que
somos, valorando la belleza real de nuestra sierra por
encima de los relatos no verificados. En fin juzguen
ustedes mismos por las imágenes. Si un día se encuentra
algo relevante y definitivo que demuestra la existencia
de tal Castro seré yo el primero que me alegre, porque
es mi pueblo. Mientas por favor sean auténticos. |