España va como un cohete… directa al suelo
(Crónica
sarcástica de un país que “crece” mientras sus ciudadanos encogen)
Hay que reconocerle algo al Presidente del Gobierno: tiene una capacidad sobrehumana para presumir de lo que nadie ve. Mientras el país se desangra a impuestos, los sueldos dan risa (una risa nerviosa, de esas que te salen cuando ves la cuenta del banco el día 28) y el empleo que se crea es digno de un documental sobre la explotación laboral del Tercer Mundo, él se planta ante las cámaras con su mejor sonrisa y suelta: “España es el país que más crece de la UE.”Sí, crece.
Pero debe ser un crecimiento exclusivo para la élite de la moqueta, porque para el ciudadano corriente lo único que crece es la angustia a final de mes. España crece tanto que cada vez más familias viven asfixiadas. Crece tanto que muchos trabajadores siguen siendo pobres incluso teniendo dos empleos. Crece tanto que ya no damos abasto para contar las chapuzas, los recortes encubiertos y las facturas impagables.
Pero eso sí: el Gobierno, encantado de haberse conocido. El arte de presumir en mitad del incendio Mientras medio país hace malabares para no caer en la pobreza, el Ejecutivo se dedica a aplaudirse a sí mismo. Es fascinante. Es como ver a un pirómano presumiendo de lo bien que arde la casa. “Mirad qué llamas, qué espectáculo.” Y, por supuesto, si alguien osa señalar que igual la casa es la nuestra y que igual nos estamos quemando vivos, la respuesta oficial es la de siempre: “No pasa nada, la culpa es de la oposición.” Corrupción, machismo y la técnica del ventilador.
Porque cuando varios parlamentarios les recuerdan la mugre que tienen debajo de la alfombra (corrupción entre personas de su máxima confianza, comportamientos machistas y abusos institucionales en su propio entorno) la reacción del Gobierno es magistral en su desvergüenza: “¡Mirad allí! ¡La oposición también tiene basura!” Claro que sí. Si tu casa huele a podrido, en lugar de limpiarla, señálale al vecino la suya. La estrategia funciona a la perfección… si el objetivo es demostrar que uno no tiene ni dignidad, ni vergüenza, ni respeto por los ciudadanos. La república independiente de la Poltrona.
Y mientras España entera lidia con salarios que parecen propina y alquileres que parecen chantajes, hay un grupo que vive en un universo paralelo: los inquilinos eternos de la poltrona. Ellos sí están felices. Ellos sí “progresan”. Ellos sí disfrutan de la España que crece… porque son precisamente quienes se comen el pastel, no quienes lo cocinan. Al fin y al cabo, ¿quién va a quejarse cuando te cae un carguito, un sueldo público calentito y un par de privilegios cortesía del jefe? Para ellos, el país va fenomenal.
Para ellos, todo es prosperidad. Para ellos, España es una fiesta. Para el resto, una sala de tortura fiscal con música de fondo de propaganda. Una última ironía para el camino. El Gobierno insiste en que todo va bien, que todo es maravilloso, que somos la envidia de Europa. Claro, Europa entera debe de estar perpleja ante nuestro milagro: un país que presume de éxito mientras su gente mira la cartera como si fuera un objeto arqueológico.
Si esto es el “éxito”, habrá que preguntarse cómo llamarán al día en que de verdad estemos hundidos.
fénix
