Está en la Calle Costureras s/n

                 

980 646 437

 

  _____________________________________________________________________________

 

HORARIO

Verano

(De Junio a Septiembre)

De Lunes a Viernes: de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 19:30.

Sábados: de 10:30 a 14:00

 

INVIERNO

De Lunes a Viernes: de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 18:30.

 

  

___________________________________________________________

 

VER:   FARMACIAS DE GUARDIA

 

Puedes contactar directamente al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zamora o llamar al teléfono 980 64 64 37 para cualquier consulta o urgencia.
 

********************************************************

 

De Granada a Arrabalde:

La historia de Estefanía, una farmacéutica que apostó por un pueblo

Hay historias que merecen ser contadas porque, en medio de la despoblación, parecen ir a contracorriente. Mientras muchos jóvenes abandonan los pueblos en busca de oportunidades en las ciudades, hay personas que hacen justamente el camino contrario: dejan una ciudad grande y deciden comenzar una nueva vida en un pequeño pueblo.

Es el caso de Estefanía García Calderón, la farmacéutica que desde octubre de 2024 está al frente de la farmacia de Arrabalde. Estefanía nació en Alhama de Granada y, como tantos jóvenes de nuestros pueblos, acabó trasladándose a una ciudad. En su caso fue Málaga, donde desarrolló parte de su trayectoria profesional trabajando como farmacéutica adjunta. Pero tenía una aspiración: regentar su propia farmacia.

Comenzó entonces a buscar farmacias que pudieran salir a la venta. No buscaba necesariamente un lugar concreto. Buscaba una oportunidad para hacer realidad su proyecto profesional. Y aquella oportunidad apareció bastante lejos de Andalucía.

La farmacia de Arrabalde, hasta entonces regentada durante muchos años por María Dolores Calvo, iba a cambiar de titular porque su propietaria se jubilaba. Estefanía conoció la posibilidad de adquirirla y decidió venir a conocer el pueblo. La distancia no era precisamente pequeña. Entre Málaga y Arrabalde hay muchas horas de carretera y, sobre todo, un cambio radical de paisaje, de tamaño de población y de forma de vida.

Pero cuando llegó, ya venía con las ideas bastante claras. Y se quedó. Desde el 1 de octubre de 2024, Estefanía está al frente de la farmacia de Arrabalde. El cambio supuso pasar de una ciudad como Málaga, con cientos de miles de habitantes, a un pequeño municipio zamorano de apenas unos cientos de vecinos, con una realidad completamente diferente.

Podría haberse limitado a desempeñar su profesión. Sin embargo, su llegada ha tenido también otra consecuencia positiva para el pueblo: junto a José Ignacio López Vinuesa, su pareja, puso en marcha también una tienda o minimarket, recuperando un servicio que Arrabalde necesitaba y que tiene una importancia enorme en un municipio pequeño.

Porque en un pueblo como Arrabalde una farmacia no es solamente el lugar donde se dispensan medicamentos. Es también un punto de referencia. Especialmente cuando buena parte de la población es mayor y necesita una atención cercana, una explicación, un consejo o simplemente encontrar a alguien que conozca sus circunstancias.

En este sentido resulta especialmente interesante la participación de la farmacia de Estefanía en el programa Facendera, impulsado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zamora y financiado por la Diputación. El programa permite preparar de forma personalizada la medicación de determinados pacientes mediante un sistema que organiza las dosis para facilitar que cada medicamento se tome correctamente. La farmacia de Arrabalde lleva más de un año ofreciendo este servicio a los pacientes que lo solicitan.

Es una muestra de cómo la farmacia rural puede desempeñar una función que va mucho más allá de la simple venta o dispensación de medicamentos. Y quizá ahí esté una de las claves de esta historia. Los pueblos necesitan servicios, pero también necesitan personas que crean en ellos. Arrabalde tiene muchas dificultades. Las conocemos todos: menos habitantes durante el invierno, envejecimiento de la población, pérdida de servicios, ausencia de jóvenes y dificultades para mantener determinadas actividades económicas.

Por eso, cuando alguien decide instalarse aquí y apostar por desarrollar su vida profesional en el pueblo, merece al menos que nos detengamos un momento para reconocerlo. Estefanía llegó desde Andalucía buscando una farmacia que pudiera convertir en su propio proyecto profesional y terminó encontrando también un lugar para vivir. Ella y José Ignacio hicieron el camino inverso al que durante décadas han recorrido tantos habitantes de nuestros pueblos: ellos salieron de una gran ciudad para venir a un pequeño pueblo.

No sabemos qué deparará el futuro. Pero sí sabemos algo: Arrabalde necesita personas que quieran quedarse, familias que quieran venir y emprendedores que encuentren aquí una oportunidad para desarrollar su trabajo y su vida. La historia de Estefanía demuestra que, aunque pueda parecer difícil, no es imposible. Y quizá convenga mirar estas historias con más atención. Porque cuando hablamos de despoblación solemos hablar de cifras, de censos, de habitantes que se van y de pueblos que pierden población. Pero detrás de cada cifra hay personas. Y también puede haber personas que deciden hacer justamente lo contrario: venir.

Bienvenida, Estefanía.

Y gracias por haber apostado por Arrabalde.