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Actualidad Mayo 2026
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Una Fiesta
descafeinada y deslucida por
la lluvia,
pero la
juventud
la disfrutó en el Bar de
Jose que dió chispa y vidilla
a la fiesta.
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Pensionistas en Arrabalde.
El nº de
pensiones en Arrabalde
asciende a 70 de las que 44
corresponden a hombres y 26
a mujeres...ver....
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Actualidad
demográfica.
La población actual según el
INE es de 186 habitantes. La
real esta en 181 de los que
98 son hombres y 83 mujeres....ver.
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Pension media en Arrabalde.
La pensión media en
Arrabalde es de 1132 euros.
En hombres es de 1216
y en mujeres 991...ver...
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Datos del Paro en Arrabalde.
El nº de parados en Arrabalde
relativos al mes de ABRIL son 10, de los que
5 son hombres y 5
mujeres...ver...
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Rutas
de senderismo.
Un paseo al atardecer por los lugares
cercanos de
nuestro entorno natural:
ver
El
Barrero, y
la vega...
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El Mayo.
El pulso de la memoria en la
Plaza del pueblo.
Cada
llegada de Mayo, se celebra una
tradición ancestral ligada a
la cultura
celta, ibero y romana.
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Horario de apertura Bar
Camelot.
El Disco Bar Camelot publica
su
horario de apertura
de Lunes a Domingo. Es una suerte que tengamos Bar y que no falte
-
Horario de apertura de
Farmacia.
El
horario de la apertura de la Farmacia es el
siguiente ...ver.... y las
Farmacias de Urgencias para Mayo.
Actualidad periódica mensual
(ver Links)
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 Una
fiesta popular no debería convertirse
jamás en un acto exclusivo para una
parte del pueblo. Cuando un ayuntamiento
reduce toda una celebración colectiva a
una misa y una procesión, no está
organizando unas fiestas: está
imponiendo una visión única de lo que
significa convivir con lo que te imponen
aunque no te guste. Una fiesta
no puede reducirse a la
celebración de un rito ancestral
de media hora como es la
procesión. La Fiesta son tres
días y es para todos, no solo
para los creyentes.
Y eso, además de
pobre culturalmente, es profundamente
injusto para muchos vecinos, sobre todo
los jóvenes.
Las
fiestas de un pueblo son, ante todo, un
espacio de encuentro. Un momento para
compartir calles, música, juegos,
tradiciones, actividades culturales,
deporte, ocio y convivencia entre
personas muy distintas. Creyentes y no
creyentes. Jóvenes y mayores. Familias,
peñas, asociaciones y vecinos que
simplemente quieren disfrutar de unos
días especiales. Por eso resulta tan
decepcionante ver cómo algunas
corporaciones municipales parecen
olvidar que gobiernan para todo el
mundo, no solo para quienes participan
en actos religiosos. ¿Acaso olvidamos
que el futuro del pueblo será de los jóvenes
y que estos pasan olímpicamente de esos
ancestrales ritos religiosos, y que vuelven
al pueblo para celebrar una fiesta, no para
ir a la iglesia? ¿Acaso olvidamos porque
Arrabalde se esta despoblando de forma
acelerada y que los jóvenes huyen porque no
encuentran lo que necesitan? Creo que hace
falta un poco de reflexión.
Nadie
discute que una procesión o una
celebración religiosa pueda formar parte
de unas fiestas patronales. Forma parte
de la tradición de muchos pueblos y
merece respeto. El problema aparece
cuando eso se convierte en lo único.
Cuando el programa municipal se limita
prácticamente al culto religioso, el
mensaje que se transmite es muy claro:
si no compartes esa fe, esta fiesta no
está pensada para ti.
Y ahí
es donde nace el malestar de muchos
vecinos. Porque una fiesta sin música,
sin ambiente, sin actividades populares,
sin espacios para la convivencia y sin
propuestas variadas acaba perdiendo su
esencia. Se convierte en algo frío,
apagado y excluyente. Una celebración
que debería unir al pueblo termina
separándolo entre quienes se sienten
representados y quienes se sienten
ignorados.
La
institución pública tiene la obligación
de garantizar pluralidad y equilibrio.
No puede actuar como una comisión
parroquial ni convertir unas fiestas
populares en un programa monocorde
pensado únicamente para un sector
concreto de la población.
El
resultado de esa visión limitada suele
ser siempre el mismo: calles vacías,
falta de ambiente, desinterés vecinal y
sensación general de que el pueblo ha
perdido vida, chispa y alegría. Porque las fiestas no
viven solo de la tradición religiosa.
Viven también de la participación, de la
ilusión colectiva, del ruido de la gente
en las plazas, de la música sonando, de
los niños jugando y de los vecinos
compartiendo momentos.
Reducir una fiesta a una procesión no es
defender las tradiciones. Es
empobrecerlas. Las tradiciones
sobreviven cuando conviven con la
diversidad y con nuevas formas de
celebrar. Cuando se convierten en algo
rígido y exclusivo, dejan de representar
al conjunto del pueblo.
Un
ayuntamiento que no entiende eso corre
el riesgo de transformar unas fiestas
populares en un acto para unos pocos,
dejando fuera precisamente a quienes
deberían sentirse parte de ellas. Y unas
fiestas que dejan fuera a media
población no son unas buenas fiestas.
Son una oportunidad perdida...seguir
leyendo... Y no pensaba presentarme a la
Alcaldía de Arrabalde, pero visto lo visto
me presentaré, porque quiero cambiar cosas
que den otra perspectiva al Pueblo y le
devuelvan sus tiempos de apogeo y sus
fiestas recuperen su brillo y el esplendor
del pasado.
A destacar la
juventud de Arrabalde de fiesta
en el Disco Bar Camelot, gracias al
cual se salvó el evento festivo |


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