Cuanto más sabe una
persona, más consciente suele ser de todo lo
que ignora. El verdadero conocimiento no
alimenta la vanidad, sino que nos enseña a
reconocer nuestros límites y a comprender
que, por mucho que aprendamos, siempre habrá
algo nuevo que descubrir y entre mas sabemos
mas nos damos cuenta de lo que desconocemos.
La ignorancia, en cambio, suele ser atrevida:
quien poco sabe puede llegar a creer que lo sabe todo, mientras que
quien profundiza en el conocimiento descubre la inmensidad de
aquello que todavía no sabe. Sin embargo la soberbia y prepotencia
cree saberlo todo y se siente superiora los demás, con afan de
aparentar por ego y vanidad.
Porque la verdadera inteligencia no necesita presumir,
imponer sus ideas ni demostrar constantemente su superioridad. Se
manifiesta en la sencillez, en la capacidad de escuchar, en el
respeto hacia los demás y en la disposición a reconocer los propios
errores.
La sabiduría no consiste en creerse
superior a los demás, sino en comprender que siempre tenemos algo
que aprender de ellos. Porque la humildad no es pensar que
valemos menos, sino tener la lucidez suficiente para no creernos más
que nadie.
Solo se, que entre mas conozco, mas consciente soy de lo
que desconozco" (Socrates).
