"Cada persona deja tras de sí una
huella. Algunas desaparecen con el paso
del tiempo; otras permanecen porque
alguien decidió conservarlas.
La
memoria me devolvió siempre a Arrabalde,
el pequeño pueblo zamorano donde nací un
frío 21 de Diciembre y donde
aprendí las primeras lecciones de la
vida.
Con el paso de los años comprendí que
los pueblos no mueren cuando desaparecen
sus casas o cuando sus calles quedan
vacías. Mueren cuando nadie recuerda
quiénes fueron sus vecinos, cómo vivían,
qué soñaban o qué sacrificios hicieron
para que las generaciones futuras
pudieran caminar sobre sus pasos.
Quizá por eso nació la página Web de
"arrabaldepueblo.com".
Nunca pretendió
ser únicamente una página de Internet
para competir con otras.
Ha sido, desde el primer día, un archivo
de recuerdos, un lugar donde las
fotografías recuperan nombres, donde las
historias vuelven a tener voz y donde
quienes un día marcharon pueden
reencontrarse con el pueblo que nunca
dejaron de llevar en el corazón.
He tenido la fortuna de vivir muchas
experiencias. Pero si algo deseo que
permanezca cuando yo ya no esté, no son
los cargos, los títulos o los
reconocimientos. Me conformaría con que
alguien, dentro de muchos años, abriera
una vieja fotografía de Arrabalde y
pudiera decir: «Gracias a aquel trabajo
sabemos quiénes fuimos».
Estas páginas no pretenden engrandecer
una vida. Solo desean contarla con
honestidad. Porque toda existencia, por
sencilla que parezca, forma parte de la
historia de su tiempo. Y mientras
alguien la recuerde, nunca desaparecerá
del todo.